Por Redacción Costa Rica Mayor . San José, 19 de Diciembre 2025.
Diciembre es sinónimo de encuentros, celebraciones y tradiciones familiares. Sin embargo, para muchas personas adultas mayores, las fiestas de fin de año también pueden traer desafíos físicos, emocionales y sociales que suelen pasar desapercibidos. Mantener un envejecimiento saludable en esta época requiere equilibrio, acompañamiento y decisiones conscientes que pongan el bienestar en el centro.
En Costa Rica, donde el envejecimiento poblacional avanza aceleradamente, especialistas coinciden en que la Navidad no debe vivirse como una exigencia, sino como una oportunidad para fortalecer la salud integral y los vínculos significativos.
Alimentación: disfrutar sin descuidar la salud
Las comidas tradicionales forman parte esencial de las fiestas, pero los excesos pueden afectar especialmente a personas con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o problemas digestivos. La recomendación es clara: disfrutar con moderación. Mantener horarios regulares, priorizar porciones pequeñas, hidratarse adecuadamente y no suspender tratamientos médicos son medidas clave para evitar complicaciones.
Comer con calma y en compañía también favorece una mejor digestión y refuerza el bienestar emocional.
Movimiento y descanso: el equilibrio necesario
Aunque diciembre suele alterar las rutinas, mantenerse activo sigue siendo fundamental. Caminar, estirarse o realizar ejercicios suaves ayuda a conservar la movilidad, prevenir dolores musculares y mejorar el estado de ánimo. Al mismo tiempo, respetar las horas de sueño es vital, ya que la falta de descanso puede afectar la memoria, el sistema inmunológico y el equilibrio emocional.
El envejecimiento saludable no exige grandes esfuerzos, sino constancia y respeto por los propios ritmos.
Salud emocional: permitirse sentir
No todas las personas viven las fiestas con alegría. La ausencia de seres queridos, los duelos recientes o la soledad pueden intensificarse en esta época. Validar las emociones, hablar de lo que se siente y buscar compañía —ya sea familiar, comunitaria o institucional— es una forma de autocuidado.
Las personas adultas mayores tienen derecho a vivir la Navidad a su manera, sin presiones ni culpas, priorizando su bienestar emocional.
Vínculos y participación: nadie debería pasar las fiestas en abandono
Compartir tiempo, conversaciones y afecto tiene un impacto directo en la salud mental y cognitiva. Visitar, llamar o incluir activamente a las personas adultas mayores en las celebraciones no es solo un gesto de cariño, sino una acción preventiva frente al aislamiento social, uno de los principales factores de riesgo en la vejez.
Diciembre también recuerda la responsabilidad colectiva de prevenir el abandono, una realidad que lamentablemente se agudiza en esta época del año.
Autocuidado y derechos: una Navidad digna también es un derecho
Promover un envejecimiento saludable durante las fiestas implica reconocer a las personas adultas mayores como sujetos de derechos, con autonomía para decidir cómo y con quién compartir este tiempo. Respetar sus decisiones, necesidades y límites es parte de una sociedad que envejece con dignidad.
En Costa Rica, construir una cultura de cuido y respeto hacia la vejez no es solo una tarea de diciembre, sino un compromiso permanente.
Porque envejecer bien también significa vivir las fiestas con salud, compañía y dignidad.







