Por Mario Bermúdez Vives | marbeviv@gmail.com . Via Semanario Universidad.
Una revisión del abstencionismo por edad entre el 2002 y el 2022 muestra que en el grupo de 18 a 24 años, el nivel de ausencia electoral pasó de 30% a un 46,8%; es decir, casi la mitad de los jóvenes ignoraron esta responsabilidad cívica en los comicios pasados.
Sin embargo, el comportamiento demográfico reduce el peso de estos electores, ya que en el padrón prácticamente no crecen (se mantienen en 493 mil). Mientras tanto, todos los otros segmentos de edad aumentan en niveles de entre un 43% y un 57% en los grupos de 24 años a 54 años; y en rangos de 140% en las edades entre 55 y 74 años (Ver gráfico).
Esto motiva que los abstencionistas crezcan en todas las edades; pero con rangos muy diferentes: un 52% entre los 18 y los 24 años (de 151 mil a 231 mil); un 87% en el grupo de 25 a 34 años (de 182 mil a 343 mil); y un 77% en el de 35 a 44 años (de 152 mil a 271 mil).
No obstante, fue más notable el crecimiento de abstencionistas de 45 a 54 años, un 105% (de 95 mil a 196 mil); de 55 a 64 años, con un 204% (de 56 mil a 171 mil), y de 65 a 74 años, con un 193% (de 36 mil a 108 mil).
En los votantes más veteranos, volvió a reducirse un poco el aumento, con un 179% en los segmentos de 75 a 84 años (de 22 mil a 63 mil) y un 163% en los de 85 y más (de 11 mil a 30 mil).
Esto se refleja en el peso de cada grupo en el perfil total del abstencionismo, ya que los más jóvenes pasaron de ser más del 21% en el 2002, a un 16% en el 2022. Y mientras las personas de 25 a 54 mantuvieron un comportamiento parecido, es de los 55 años a los 74 que se presentó un incremento significativo en el peso, pasando de representar un 13% de todos los abstencionistas, a un 20% (Ver gráfico).
En esta fotografía, el grupo entre 25 y 34 años todavía es el que más aporta al abstencionismo; pero con tendencia a la baja. Es decir, la composición de los electores ausentes está moviéndose a votantes más maduros.
Por género, no se presentan grandes diferencias: las mujeres son las más dispuestas a cumplir su responsabilidad cívica, con alrededor de 3 puntos porcentuales debajo del promedio general de abstencionismo. En el 2002, ellas registraron un abstencionismo de 28%, mientras en el 2022 fue un 37%, en tanto los varones pasaron de 33,7% a 43% en ese período.

Tampoco hay grandes diferencias en el mapa del abstencionismo por provincias, en el que las costas se consolidan como bastiones de la resistencia al voto.
En el reporte de la elección pasada, Puntarenas fue el líder en esta materia, particularmente entre votantes adultos jóvenes (18-35 años), en los que prácticamente 6 de cada 10 no acuden a las urnas (Ver gráfico).
Sus niveles solo fueron superados en la provincia de Limón, en la categoría de adultos mayores (65 años y más), en los que casi la mitad de estos votantes no acude a la elección.
La otra cara de la moneda es la provincia de Cartago, en la que se registraron los menores niveles de abstencionismo en el 2022. No solo registra el menor nivel en varias edades, sino que también reporta el menor registro de todas las categorías: 30% en adultos, votantes entre 36 y 64 años. Empero, estos números no son suficientes para frenar el impetuoso crecimiento del abstencionismo en todo el país, en general.









