Por: Redacción Costa Rica Mayor.com
El tipo de cambio del dólar en Costa Rica volvió a ubicarse por debajo de los ₡500, una cifra que hace apenas pocos años parecía difícil de imaginar. La apreciación del colón frente a la moneda estadounidense está transformando el panorama económico del país y sus efectos ya se sienten en hogares, empresas y en las finanzas personales de miles de costarricenses.
Para muchas personas adultas mayores, especialmente quienes viven de pensiones, ahorros o créditos adquiridos en dólares, este cambio puede representar tanto oportunidades como desafíos.
Cuando la deuda está en dólares: alivio para algunos hogares
Uno de los efectos más visibles del tipo de cambio bajo se observa en las personas que mantienen créditos en dólares pero reciben sus ingresos en colones.
En estos casos, la cuota mensual de préstamos hipotecarios, personales o de vehículos tiende a reducirse cuando el dólar baja. Esto significa que muchas familias —incluyendo personas adultas mayores que aún pagan créditos adquiridos durante su vida laboral— pueden experimentar un alivio en su carga financiera mensual.
Este escenario también beneficia a quienes deben cubrir gastos recurrentes vinculados a contratos en dólares, como algunos seguros o servicios internacionales.
Pensionados en dólares: el lado menos favorable
Sin embargo, el panorama no es igual para todas las personas mayores. En Costa Rica existe un grupo de jubilados que reciben pensiones en dólares, especialmente quienes trabajaron en organismos internacionales, empresas multinacionales o que reciben ingresos desde el extranjero.
Para estas personas, un dólar más barato significa que su ingreso real en colones disminuye al momento de convertirlo para cubrir gastos cotidianos como alimentación, servicios públicos o medicamentos.
En términos simples: con un dólar más bajo, la misma pensión alcanza para menos en colones.
Remesas y apoyo familiar también se ven afectados
El tipo de cambio también impacta a las personas adultas mayores que reciben remesas de familiares en el exterior, una práctica común en muchas familias costarricenses.
Cuando el dólar baja, el dinero enviado desde países como Estados Unidos o Canadá se traduce en menos colones, reduciendo el apoyo económico que reciben algunos hogares donde viven personas mayores.
Impacto indirecto en empleo y economía
El fortalecimiento del colón también genera preocupación en sectores clave de la economía nacional, como exportaciones y turismo, que dependen fuertemente de ingresos en dólares.
Si estas actividades se ven afectadas por la pérdida de competitividad internacional, podría haber consecuencias indirectas en el empleo y en la actividad económica del país. Esto es relevante para muchas personas mayores que continúan participando en el mercado laboral o que dependen del dinamismo económico para sostener sus emprendimientos o ingresos complementarios.
Un país que envejece y una economía que cambia
Este fenómeno ocurre en un momento en que Costa Rica experimenta una transición demográfica acelerada. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), la población mayor de 60 años supera ya las 900.000 personas, y seguirá creciendo durante las próximas décadas.
En este contexto, los cambios en variables macroeconómicas como el tipo de cambio tienen cada vez más impacto en la calidad de vida de la población mayor.
El desafío para el país será avanzar hacia políticas económicas, financieras y sociales que permitan que las personas adultas mayores puedan proteger su estabilidad económica en un entorno cada vez más cambiante.
Porque en una sociedad que envejece, comprender cómo la economía afecta la vida cotidiana de las personas mayores es fundamental para construir un futuro más justo y sostenible.




