El cambio climático golpea la salud de las personas mayores en Costa Rica

Jun 6, 2025 | Noticias, Recientes, slider noticias | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

Por Redacción Costa Rica Mayor

(San José, 6 de junio de 2025) – El cambio climático ha dejado de ser una preocupación futura y se ha convertido en una amenaza inmediata para la salud de los costarricenses, particularmente para quienes enfrentan la vejez en condiciones de mayor vulnerabilidad. Así lo confirman recientes informes internacionales y nacionales, que advierten sobre el impacto del calentamiento global en la vida de las personas mayores en Costa Rica.

Entre 2014 y 2023, la exposición al calor aumentó un 214% en niños menores de un año y un 163% en personas mayores de 65 años, según el informe Lancet Countdown (2024). Esto ha provocado un aumento de enfermedades relacionadas con el calor, como la deshidratación, y ha incrementado el riesgo de muerte por olas de calor en la población longeva: un 167% más que en los años noventa (El País, 2024).

“La salud humana en todas sus dimensiones se ve afectada de manera directa e indirecta por el cambio climático”, afirma la médica e investigadora de la Universidad de Costa Rica (UCR), Zaray Miranda Chacón. Aunque Costa Rica no presenta temperaturas extremas como otros países, las consecuencias climáticas son cada vez más evidentes: desde el incremento de enfermedades infecciosas como el dengue, hasta la inhalación de partículas contaminantes que agravan afecciones respiratorias crónicas en adultos mayores.

Pero el calor no es el único problema. Los eventos climáticos extremos como inundaciones y deslizamientos representan un riesgo particular para las personas mayores que viven solas o en zonas rurales. Estos fenómenos muchas veces dificultan su acceso a centros de salud, medicamentos, alimentos y transporte.

Además, el cambio climático agrava las desigualdades preexistentes. Según el Observatorio del Envejecimiento de la UCR, el 27% de las personas adultas mayores en Costa Rica vive en pobreza, y muchas dependen de pensiones mínimas o ingresos informales. La subida en el precio de alimentos y servicios, como la electricidad o el agua, profundiza la inseguridad económica y alimentaria de este grupo.

También se reportan impactos en la salud mental. El estrés por evacuaciones, pérdida de vivienda o miedo constante ante fenómenos naturales intensos puede desencadenar ansiedad, depresión o aislamiento, sobre todo en personas mayores sin redes de apoyo cercanas.

A pesar de estos desafíos, las personas adultas mayores aún no son visibilizadas adecuadamente en los planes nacionales de adaptación al cambio climático. La falta de protocolos específicos con enfoque gerontológico limita su protección en momentos de emergencia y reduce su participación en las soluciones climáticas.

El informe Lancet Countdown recomienda que las políticas públicas deben integrar la salud y el cambio climático de forma urgente y prioritaria. En este contexto, se hace necesario que Costa Rica fortalezca sus estrategias de mitigación y adaptación, con un enfoque de derechos humanos, envejecimiento digno y equidad intergeneracional.

Porque proteger a nuestras personas mayores frente al cambio climático no es solo una cuestión ambiental, es un imperativo ético y de justicia social.

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