San José, Costa Rica, 23 de febrero de 2026. El consumo de alcohol, incluso en cantidades que muchas personas consideran “moderadas”, podría estar teniendo un impacto más profundo en el cerebro de lo que imaginamos. Así lo advierte el reconocido neurocientífico estadounidense Daniel Amen, quien sostiene que el alcohol acelera el envejecimiento cerebral y afecta funciones clave como la memoria, la atención y la toma de decisiones.
En declaraciones recogidas por la revista Men’s Health, Amen explica que el cerebro es especialmente vulnerable a sustancias que alteran su funcionamiento químico. Según su análisis, el alcohol reduce el flujo sanguíneo cerebral y puede contribuir a la disminución del volumen en ciertas áreas del cerebro, lo que se traduce en un deterioro más rápido de las capacidades cognitivas.
Envejecimiento cerebral: más allá de la edad cronológica
Uno de los puntos más relevantes es que el envejecimiento del cerebro no depende únicamente de los años cumplidos. Factores como el estilo de vida, la alimentación, el sueño, el estrés y el consumo de alcohol influyen directamente en la salud cerebral.
Amen sostiene que el alcohol puede acelerar procesos asociados al deterioro cognitivo, lo que, a largo plazo, podría incrementar el riesgo de demencias o problemas de memoria en la adultez mayor. Esto resulta especialmente relevante en países como Costa Rica, donde el envejecimiento poblacional avanza rápidamente y cada vez más personas superan los 60 y 70 años.
¿Existe un consumo “seguro”?
Aunque durante años se promovió la idea de que pequeñas cantidades de vino podían tener beneficios cardiovasculares, investigaciones más recientes cuestionan esa afirmación. La tendencia científica actual apunta a que no existe un nivel completamente seguro de consumo de alcohol cuando se trata de salud cerebral.
Para las personas mayores de 50 años, el tema cobra mayor relevancia. A partir de esta etapa, el metabolismo cambia, el hígado procesa el alcohol con mayor lentitud y el cerebro puede volverse más sensible a sus efectos. Esto implica que la misma cantidad de bebida puede generar un impacto mayor que en la juventud.
Implicaciones para la población 50+
En el contexto de la economía plateada y el derecho a un envejecimiento saludable, la información sobre salud cerebral debe asumirse como parte de la autonomía personal. Decidir cómo vivir la vejez incluye también comprender los factores que influyen en la calidad de vida futura.
En Costa Rica, donde el debate sobre longevidad, prevención y envejecimiento activo está tomando fuerza, este tipo de advertencias invitan a reflexionar. No se trata de alarmar, sino de promover decisiones informadas.
La salud cerebral es un patrimonio que se construye día a día. Reducir o evitar el consumo de alcohol, mantener actividad física regular, estimular la mente y fortalecer vínculos sociales son estrategias que hoy la ciencia respalda como claves para una vejez con mayor claridad mental y autonomía.
Porque envejecer no significa deteriorarse inevitablemente. Significa, cada vez más, aprender a cuidar el cerebro como el órgano que sostiene nuestra historia, nuestra identidad y nuestra libertad.





