Por: Redacción www.costaricamayor.com
San José, 26 de Marzo de 2026. La Defensoría de los Habitantes de Costa Rica lanzó una advertencia que revela una realidad cada vez más visible, pero poco discutida: personas adultas mayores están recibiendo pensiones insuficientes debido a rebajos por créditos, quedando en muchos casos por debajo del mínimo necesario para vivir con dignidad.
El señalamiento de la Defensoría no es menor. Según la institución, se ha identificado un aumento de casos donde las personas pensionadas ven reducidos significativamente sus ingresos por deducciones asociadas a deudas, lo que compromete su bienestar y calidad de vida.
Esta situación pone en evidencia una tensión estructural: mientras el sistema de pensiones busca garantizar ingresos en la vejez, el sistema crediticio continúa operando incluso sobre esos recursos, debilitando su función protectora.
En términos reales, esto se traduce en una vejez marcada por la incertidumbre económica. Personas que, tras décadas de trabajo, enfrentan dificultades para cubrir alimentación, medicamentos, servicios básicos o vivienda.
“Yo pensé que al pensionarme iba a estar tranquilo, pero entre los préstamos que tuve que sacar y los rebajos, me quedan menos de 150 mil colones al mes. Con eso no se vive”, cuenta don Jorge, de 72 años, vecino de Desamparados.
Doña Marta, de 68 años, relata una situación similar:
“Yo cuido a mis nietos y aún así tengo que vender comidas para completar. La pensión no alcanza, y uno siente que después de tanto esfuerzo, igual tiene que seguir luchando”.
En redes sociales, el tema ha generado una fuerte reacción. Cada vez es más común el uso del término “vejez endeudada” para describir esta realidad, donde la jubilación deja de ser una etapa de estabilidad para convertirse en una prolongación de la precariedad económica.
Este fenómeno no solo afecta a las personas mayores de hoy, sino que anticipa un escenario preocupante para las generaciones que están próximas a jubilarse.
La situación plantea un desafío urgente desde el enfoque de derechos. El acceso a una pensión suficiente forma parte del derecho a una vida digna en la vejez. Cuando los ingresos son absorbidos por deudas, se vulneran principios fundamentales como la autonomía, la seguridad económica y la protección social.
La advertencia de la Defensoría invita a revisar no solo el monto de las pensiones, sino también las condiciones bajo las cuales las personas mayores acceden al crédito y los límites de los rebajos aplicados.
“Lo que estamos viendo es una distorsión del sentido mismo de la pensión. La pensión no es un ingreso más: es un mecanismo de protección social diseñado para garantizar dignidad en la vejez. Cuando ese ingreso se ve comprometido por deudas, el Estado tiene la obligación de intervenir, regular y proteger.
Costa Rica necesita avanzar hacia un modelo donde las pensiones sean intocables en su mínimo vital, y donde el sistema financiero no profundice la vulnerabilidad de las personas mayores. De lo contrario, estamos normalizando una vejez empobrecida”.
La alerta de la Defensoría deja al descubierto una realidad incómoda: en Costa Rica, envejecer ya no siempre significa descanso.
Para muchas personas, significa seguir trabajando, endeudarse o depender de otros para sobrevivir.
Y eso plantea una pregunta urgente para el país:
¿Estamos construyendo un sistema que protege la vejez… o uno que la precariza?




