Hasta 50.000 personas podrían vivir con demencia en Costa Rica y la cifra aumentará con rapidez en las próximas décadas. El Plan Nacional Alzheimer venció en 2024 y sigue sin renovarse. Mientras tanto, las familias —casi siempre las mujeres— cargan en silencio una enfermedad que el sistema todavía no atiende con la urgencia que merece.
Por: Eduardo Méndez, director de www.costaricamayor.com
Una enfermedad no entra sola a una casa. Entra acompañada del miedo, la culpa, las cuentas por pagar y el silencio que se instala cuando nadie sabe qué decir. En Costa Rica, las demencias entran así: por la puerta de atrás, sin diagnóstico oportuno, y se quedan a vivir con la familia durante una década o más.
Las cifras explican la urgencia. Estimaciones internacionales sitúan en alrededor de 30.000 las personas que viven con demencia en Costa Rica, mientras que organizaciones nacionales elevan esa cifra a un rango de entre 35.000 y 50.000 casos, debido al subregistro. La proyección es alarmante: para el año 2050, el país podría enfrentar un aumento significativo de personas con demencia. La Caja Costarricense de Seguro Social ha reconocido que sus propias cifras siguen siendo estimaciones. No existe, todavía, un registro nacional robusto.
Lo que sí sabemos: el patrón está medido
Lo que sí existe, y se ha medido, es el patrón. La Clínica de Memoria del Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología Dr. Raúl Blanco Cervantes documentó, en una serie de 1.659 casos evaluados, que el 42,9% corresponde a enfermedad de Alzheimer, el 28,5% a demencia vascular, el 17,1% a formas mixtas y el resto a otras causas. La edad promedio al diagnóstico fue de 79,6 años. El 66,2% eran mujeres. La escolaridad promedio: cinco años. El cuidador, en casi la mitad de los casos, era un hijo o una hija.
Más de tres años de deterioro silencioso antes de que alguien se atreva a nombrarlo: ese es el tiempo promedio entre la aparición de los primeros síntomas y el diagnóstico clínico en Costa Rica.
Tres años perdidos. Tres años en los que la familia se desgasta emocionalmente sin saber qué está pasando, y en los que se cierran ventanas de intervención que podrían haber retrasado la dependencia, ordenado los apoyos y protegido mejor la dignidad de la persona.
El Plan Nacional Alzheimer: una oportunidad para actualizar la respuesta país
Costa Rica fue pionera. En 2014, bajo el liderazgo conjunto del Ministerio de Salud, el Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor y ASCADA, con apoyo de Alzheimer’s Disease International, el país aprobó el primer Plan Nacional para la Enfermedad de Alzheimer y Demencias Relacionadas de América Latina, con vigencia 2014-2024.
Diez años después, ese instrumento no debería verse solo como un plan vencido, sino como una base acumulada sobre la cual el país puede construir una segunda generación de política pública en demencias: más territorial, más comunitaria, más preventiva y más cercana a las familias cuidadoras.
La buena noticia es que Costa Rica no parte de cero. La CCSS cuenta con clínicas de memoria en distintos hospitales del país, con el Hospital Blanco Cervantes como referente histórico. Además, la Norma Nacional de Atención a Personas Adultas con Deterioro Cognitivo y Demencia, vigente desde 2017, define la atención desde un enfoque multidisciplinario.
La Política Nacional de Envejecimiento y Vejez 2022-2032 incorpora la salud mental de las personas adultas mayores como un eje relevante, y la Ley N.º 9893 de Salud Mental promueve la integración de esta dimensión en el sistema. El andamiaje existe. El desafío ahora es convertirlo en una ruta nacional renovada, con presupuesto, coordinación interinstitucional, presencia territorial y apoyo real para las familias que cuidan todos los días.
Dónde puede acudir su familia: rutas concretas de apoyo
A las familias costarricenses con un ser querido con demencia se les pueden indicar, hoy mismo, rutas concretas:
- ASCADA: apoyo, orientación, capacitación, acompañamiento familiar y grupos de ayuda para personas cuidadoras.
- FundAlzheimer Costa Rica: talleres temáticos para cuidadores, orientación y procesos de formación sobre el abordaje cotidiano de la demencia.
- Centro Diurno El Tejar, Cartago: espacio comunitario vinculado a iniciativas de sensibilización sobre demencia.
- AGECO: cursos comunitarios, asesoría legal y red nacional de clubes de personas adultas mayores.
- CONAPAM: directorio de centros diurnos y organizaciones de bienestar social.
- Clínicas de Memoria de la CCSS: solicite referencia desde el EBAIS o el hospital correspondiente.
Cuidar al cuidador no es un lujo: es prevenir un segundo paciente
Ninguna ruta funciona si la familia no se cuida también a sí misma. La literatura es contundente: la sobrecarga intensa del cuidador familiar se concentra mayoritariamente en mujeres. En hijas que dejan trabajos o reducen jornadas. En esposas mayores que cuidan a esposos mayores. En familias que se reorganizan alrededor de una enfermedad que no pidió permiso para entrar.
Esa sobrecarga produce depresión, ansiedad, enfermedad cardiovascular, aislamiento social, empobrecimiento y deterioro de la propia salud del cuidador. Cuidar al cuidador no es un lujo terapéutico: es prevención de un segundo paciente.
El acto de amor que casi nadie hace a tiempo
La demencia también obliga a conversar, a tiempo, sobre apoyos jurídicos. En Costa Rica, el enfoque vigente no debe partir de quitarle derechos a la persona, sino de proteger su autonomía mediante apoyos, salvaguardias y respeto a su voluntad y preferencias.
Por eso, cuando todavía existe capacidad para decidir, la familia debería conversar sobre poderes, directrices anticipadas, organización patrimonial, redes de apoyo, consentimiento informado, decisiones de cuidado y eventuales procesos de salvaguardia. Hacerlo a tiempo no es desconfianza: es cuidado preventivo.
Postergar estas conversaciones suele dejar a las familias atrapadas entre trámites, conflictos, gastos y decisiones urgentes cuando la persona ya no puede expresar con claridad lo que desea. Anticipar no es abandonar. Anticipar es amar con responsabilidad.
La pregunta de fondo
Costa Rica envejece a un ritmo acelerado. La población mayor crecerá durante las próximas décadas y con ella aumentará la presión sobre el sistema de salud, los servicios sociales, las redes comunitarias y las familias cuidadoras.
La pregunta no es si las demencias van a desbordar al sistema. Ya lo están haciendo, en silencio, casa por casa.
La pregunta verdadera es otra: ¿qué clase de país queremos ser cuando miles de personas caminen con un diagnóstico que no eligieron, y una hija, una esposa, un esposo o un hermano cargue ese camino sin red detrás?
Tenemos pocos años para responder con políticas públicas, presupuesto, datos, servicios y presencia territorial. Las familias, mientras tanto, ya están respondiendo con su cuerpo.
📌 Recursos de apoyo para familias
- ASCADA: WhatsApp 8803 3535 | https://ascadacr.org/
- FundAlzheimer Costa Rica: WhatsApp 8837-1991 | fundalzheimer.com
- CONAPAM: conapam.go.cr/directorio
- AGECO: ageco.org
- Hospital Blanco Cervantes – Clínica de Memoria: referencia desde EBAIS










