Más de la mitad de los gobiernos locales del país ya forman parte de una red que busca adaptar servicios, espacios públicos y políticas para una población que envejece cada vez más rápido.
Por: Redacción www.costaricamayor.com
San José, 21 de Marzo de 2026. Costa Rica dio una señal potente de que empieza a prepararse para su nueva realidad demográfica. El país ya superó la meta de contar con 50 Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores y alcanzó las 51 adhesiones, al sumar 50 municipalidades y el Concejo Municipal de Distrito de Cervantes dentro de esta red internacional.
El dato coloca a Costa Rica como el cuarto país de América Latina con mayor número de territorios adheridos a esta iniciativa y significa que el 56,4% de los gobiernos locales del país ya se han comprometido con la construcción de comunidades más inclusivas, accesibles y preparadas para responder al envejecimiento poblacional.
Costa Rica envejece más rápido de lo que muchos imaginan
Este avance ocurre en un momento decisivo. Las proyecciones demográficas muestran que la población adulta mayor se triplicará en los próximos 30 años. Además, para 2040, la cantidad de personas mayores de 65 años será similar a la de menores de 15 años. Y para 2050, una de cada cuatro personas en Costa Rica tendrá 60 años o más.
Eso significa que el país no solo está envejeciendo: está entrando en una etapa en la que será urgente rediseñar ciudades, comunidades y servicios públicos para garantizar autonomía, participación y calidad de vida a las personas mayores.
Qué significa ser una ciudad amigable con las personas mayores
La red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores busca que los territorios adapten su infraestructura, servicios, programas y políticas públicas para responder mejor a las necesidades de una población longeva.
No se trata únicamente de poner rampas o mejorar aceras. El concepto incluye aspectos como:
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espacios públicos accesibles y seguros,
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transporte más amigable,
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servicios de salud y apoyo comunitario,
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participación social,
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inclusión digital,
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comercios sensibles a las necesidades de las personas mayores,
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entornos que favorezcan la autonomía y el envejecimiento saludable.
En otras palabras, se trata de construir comunidades donde envejecer no signifique quedar aislado, invisible o excluido.
Los gobiernos locales toman la delantera
Las municipalidades que ya forman parte de esta red son: Alajuela, Alajuelita, Alvarado, Atenas, Bagaces, Barva, Belén, Cartago, Cervantes, Vásquez de Coronado, Corredores, Coto Brus, Curridabat, Desamparados, Dota, El Guarco, Esparza, Flores, Goicoechea, Grecia, Heredia, Hojancha, La Unión, Matina, Montes de Oca, Monteverde, Mora, Moravia, Naranjo, Nicoya, Oreamuno, Orotina, Poás, Pococí, Puriscal, San Carlos, San José, San Pablo, San Rafael, San Ramón, Santa Ana, Santa Bárbara, Santa Cruz, Santo Domingo, Sarchí, Tarrazú, Tibás, Tilarán, Turrialba, Upala y Zarcero. Además, San Mateo se encuentra en proceso de adhesión.
Para la Asociación Nacional de Alcaldías e Intendencias (ANAI), el logro muestra que los gobiernos locales están entendiendo que el envejecimiento ya no es un tema del futuro, sino del presente.
“Con esta meta Costa Rica se posiciona como uno de los países latinoamericanos que más ciudades tiene adheridas a la iniciativa, logrando que el 70% de la población del país esté cubierta por los proyectos que se están desarrollando”, afirmó Maikol Porras, presidente de ANAI.
Ejemplos que ya están cambiando comunidades
Aunque el concepto puede sonar técnico, en la práctica ya hay iniciativas concretas que muestran cómo una comunidad amigable puede mejorar la vida cotidiana de las personas mayores.
Entre las experiencias destacadas están:
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el jardín terapéutico de La Florida de Tibás,
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los comercios amigables en Grecia,
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y programas como SanaMente y Telemedicina en Heredia.
Estas acciones apuntan a algo esencial: crear entornos donde las personas mayores puedan socializar, sentirse seguras, participar activamente y mantener su bienestar físico y emocional.
Jardines de bienestar: una apuesta por la participación y el encuentro
En esta misma línea, la Fundación Yamuni Tabush presentó la guía “Semillas para la acción: creando un Jardín de Bienestar”, una herramienta pensada para orientar a gobiernos locales y comunidades en la creación de espacios amigables con las personas adultas mayores.
La propuesta parte de una idea sencilla pero poderosa: los espacios de encuentro también son salud, prevención y comunidad.
“Tenemos una experiencia muy positiva con la creación de jardines de bienestar. Hemos visto de primera mano el impacto que tienen estos espacios de participación y socialización para las personas mayores. Se convierten en lugares de encuentro que fortalecen el tejido comunitario y le permiten a las personas mayores aportar su energía y tiempo mientras establecen vínculos protectores con otras personas”, explicó Andrea Terán, directora de Programas para la Persona Adulta Mayor de la Fundación.
Habrá financiamiento de hasta $10.000 para nuevos proyectos
Como parte de esta iniciativa, la Fundación abrirá el concurso “Semillas para la acción”, que apoyará la creación de nuevos jardines de bienestar con financiamiento de hasta 10.000 dólares para proyectos liderados por municipalidades que ya integran la red.
Para participar, las propuestas deberán cumplir condiciones como:
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ser presentadas por una municipalidad miembro de la red,
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aportar al menos un 25% del presupuesto total como contrapartida,
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contar con un grupo motor comunitario comprometido,
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garantizar la participación activa de las personas mayores,
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e iniciar su implementación durante este año.
Un esfuerzo país con respaldo institucional
La estrategia de Ciudades Amigables en Costa Rica forma parte de un trabajo interinstitucional articulado mediante una Mesa Nacional, en la que participan el Ministerio de Salud, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Asociación Nacional de Alcaldías e Intendencias, el IFAM, la Fundación Yamuni Tabush, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), la Universidad de Costa Rica, JUPEMA y AGECO, entre otras entidades.
Desde el Instituto de Fomento y Asesoría Municipal (IFAM), también subrayan que este proceso exige coordinación sostenida y visión de largo plazo.
“Desde el IFAM reafirmamos nuestro compromiso de acompañar a los gobiernos locales en la planificación y ejecución de iniciativas que mejoren la calidad de vida de la población adulta mayor. Preparar nuestros territorios para el envejecimiento de la población es un desafío país que requiere coordinación, visión y trabajo conjunto”, señaló Marlen Luna Alfaro, presidenta ejecutiva de la institución.
Más que una meta, una advertencia y una oportunidad
Superar las 50 ciudades y comunidades amigables no es solo una buena noticia institucional. También es un recordatorio de que Costa Rica tiene poco tiempo para adaptarse a un cambio demográfico profundo.
El desafío no será únicamente sumar más cantones a la red, sino lograr que esa adhesión se traduzca en transformaciones reales: barrios caminables, servicios accesibles, atención digna, espacios de participación y comunidades que de verdad reconozcan el valor de las personas mayores.
Porque en un país que envejece aceleradamente, preparar los territorios para la vejez ya no es opcional. Es una decisión urgente de justicia, desarrollo y futuro.




