Por: Redacción Costa Rica Mayor.com
Costa Rica ha dado un paso audaz: propondrá oficialmente a Rebeca Grynspan, de 69 años, para aspirar a la Secretaría General de las Naciones Unidas. La nominación, anunciada por la Presidencia y la Cancillería, coloca en el centro del debate la idea de que la edad no es impedimento para ejercer liderazgo global, sino una credencial de experiencia y compromiso.
Una candidatura histórica desde la vejez
Grynspan no es una desconocida en el ámbito internacional. Actualmente dirige la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), cargo que ocupa desde septiembre de 2021.
Fue vicepresidenta de Costa Rica entre 1994 y 1998, desempeñando además funciones ministeriales en vivienda, coordinación económica y social en aquel gobierno.
Durante décadas ha transitado roles de alta responsabilidad internacional: secretaria general adjunta de la ONU, administradora adjunta del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), directora regional del PNUD para América Latina y el Caribe e incluso secretaria general iberoamericana.
Este miércoles, el presidente Rodrigo Chaves declaró en un video institucional que “Costa Rica, como miembro activo del Sistema de Naciones Unidas, ha decidido apoyar la nominación de la costarricense Rebeca Grynspan para ocupar el cargo de secretaria general de Naciones Unidas”.
El canciller Arnoldo André explicó que la candidatura se formalizará tras la carta conjunta de la Asamblea General y el Consejo de Seguridad, como exige el protocolo de la ONU.
Vejez con capacidad y autoridad
Que Grynspan tenga 69 años no es un dato anecdótico: simboliza la posibilidad de que quienes han alcanzado la tercera edad no queden relegados, sino integrados en los espacios más altos de decisión global. En un mundo que envejece rápidamente, su candidatura abre una puerta simbólica: que la experiencia acumulada cuente, y que la vejez se entienda como aporte y no como desgaste.
Costa Rica Mayor ve esta nominación como un reconocimiento a quienes viven con años, pero también con saber, con credibilidad y con una vida útil por delante. Grynspan inicia su campaña pública desde una posición de conciencia histórica: sabe que no parte de cero, sino de un legado nacional e internacional.
“No somos desconocidas la comunidad internacional; partimos con posicionamiento, con credibilidad internacional”, fue una de sus declaraciones tras el anuncio.
Retos y posibilidades en el proceso
La selección del próximo secretario general de la ONU se definirá a lo largo de 2026, cuando Antonio Guterres deberá entregar el cargo.
Costa Rica ha señalado que no habrá un presupuesto específico para la candidatura; la campaña será «austera», apoyada en la red diplomática existente del país.
El canciller André ha señalado que ya ha habido acercamientos con otros estados, y que varios países han expresado interés en respaldar la candidatura de Grynspan.
Grynspan mencionó que una de sus misiones sería reformar y defender la ONU. “Conozco bien a la ONU para reformarla y también para defenderla.”
Destacó que fortalecerá los valores de respeto, solidaridad, sostenibilidad y diálogo, redefiniendo el papel multilateral ante los retos globales y el desgaste institucional.
En contraste con otras candidaturas vistas hasta ahora, Grynspan aporta una combinación de habilidad técnica, trayectoria multilateral y nacionalidad latinoamericana —una región que muchas voces consideran con derecho moral a postular un liderazgo más representativo en la ONU.
Qué significa esto para las personas mayores
Para Costa Rica Mayor y para quienes observamos la vejez con ojos de dignidad política, esta candidatura es doblemente relevante:
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Visibilidad real de la vejez: Grynspan rompe con la lógica de invisibilidad que muchas veces margina a las personas mayores del debate público nacional e internacional.
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Legitimidad basada en experiencia: No es una candidatura simbólica ni decorativa. Su hoja de servicios demuestra que la vejez puede ejercer influencia efectiva.
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Esperanza intergeneracional: Su figura puede inspirar a quienes piensan que, al cruzar cierta edad, dejan de ser útiles. Grynspan demuestra lo contrario: la vejez tiene vigencia y potencial.
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Presión normativa: Que una persona mayor figure en la contienda por la dirección de la ONU puede inducir reformas que incluyan la vejez como dimensión obligada de políticas globales.
Un momento histórico para Latinoamérica y Costa Rica
Nunca la ONU ha sido liderada por una mujer, y nunca por alguien del perfil que hoy representa Grynspan en su país. Su nominación se suma a otras figuras latinoamericanas mencionadas como candidatas (por ejemplo, Michelle Bachelet).
El momento diplomático, con tensiones globales profundas, requiere alguien que entienda la fragilidad institucional y el valor del multilateralismo. Grynspan ha dicho que los periodos de transición son de riesgo, y que las instituciones se deben reformar sin destruirlas.
Para Costa Rica, esta apuesta tiene doble dimensión: muestra capacidad diplomática y fija un ejemplo sobre cómo el país puede elevar figuras maduras y con amplitud de mirada internacional, sin renunciar al principio de que la política también es una cuestión de dignidad humana.





