Costa Rica lleva al Vaticano un pesebre que invita a reflexionar sobre la vida y la dignidad humana

Dic 15, 2025 | Noticias, Recientes, slider noticias | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

Por: Redacción Costa Rica Mayor.com

San José / Ciudad del Vaticano, 15 de diciembre de 2025.  Costa Rica vuelve a colocar su nombre en el escenario internacional a través del arte y la espiritualidad. Este lunes fue inaugurado en el Aula Pablo VI del Vaticano el pesebre “Nacimiento Gaudium”, una obra de gran formato creada por la artista costarricense Paula Sáenz Soto, especializada en arte sacro, que propone una lectura profunda y humana del misterio de la Navidad.

La inauguración se realiza en paralelo a los actos tradicionales de encendido del árbol y presentación del pesebre en la Plaza de San Pedro, convirtiendo a Costa Rica en protagonista de la Navidad vaticana de este 2025.

Un pesebre costarricense en el corazón del Vaticano

“Nacimiento Gaudium” es un pesebre monumental de cinco metros de largo, tres de profundidad y dos metros y medio de altura. Respeta la iconografía tradicional —San José, la Virgen María, los Reyes Magos, pastores y animales—, pero incorpora un elemento poco habitual que ha despertado interés y reflexión: dos representaciones intercambiables de la Virgen María.

Durante el tiempo de Adviento, María aparece embarazada, mientras que en Navidad se presenta adorando al Niño Jesús ya nacido, marcando de forma visual el paso del tiempo litúrgico. Esta propuesta, inspirada en la iconografía bizantina, ofrece una catequesis silenciosa sobre la Encarnación.

El proyecto fue promovido por Federico Zamora, embajador de Costa Rica ante la Santa Sede, y aunque estaba previsto inicialmente para el año 2027, fue adelantado para esta Navidad.

El mensaje: Dios también fue un ser vulnerable

En entrevista concedida durante el montaje de la obra en Roma, la artista Paula Sáenz Soto explicó que su pesebre busca contar la historia completa de la Navidad, recordando que el nacimiento de Jesús comienza en el vientre materno.

Para la artista, mostrar a María embarazada durante el Adviento es una forma de recordar que Jesús fue concebido, gestado y dependiente de su madre, como cualquier ser humano. En un contexto cultural donde la fragilidad y la vulnerabilidad suelen invisibilizarse, el pesebre propone una mirada que pone en el centro la dignidad de toda vida humana.

Detalles con fuerte carga simbólica

Uno de los elementos más conmovedores de “Nacimiento Gaudium” se encuentra bajo la estructura del pesebre. En lugar de musgo o paja, el suelo está cubierto por 28.000 cintas de raso, cada una representando una vida salvada gracias a iniciativas de acompañamiento a mujeres con embarazos en situación de vulnerabilidad, tanto en Costa Rica como en otros países.

Además, dentro del pesebre se colocaron 420 cintas elaboradas por niños con enfermedades graves del Hospital Nacional de Niños de Costa Rica, cada una con intenciones escritas por ellos mismos. Estas cintas simbolizan la esperanza, el cuidado y la solidaridad que envuelven el nacimiento del Niño Jesús.

Un diálogo entre Oriente y Occidente

Desde el punto de vista artístico, la obra combina la tradición bizantina oriental con la representación tridimensional occidental. Las figuras mantienen la jerarquía visual típica del arte sacro oriental —la Sagrada Familia en mayor tamaño—, integradas en una cueva que remite a las antiguas iconografías cristianas.

Este diálogo entre tradiciones convierte al pesebre en un puente cultural y espiritual, donde Costa Rica aporta una lectura contemporánea desde el respeto a la tradición.

Una Navidad que invita a mirar con otros ojos

“Nacimiento Gaudium” no es solo una obra artística, sino una invitación a detenerse y reflexionar. En palabras de su creadora, recordar que Dios se hizo niño, frágil y dependiente, es una forma de cuestionar una sociedad que muchas veces descuida a quienes más necesitan cuidado: niñas, niños, personas enfermas y personas adultas mayores.

Desde el Vaticano, este pesebre costarricense envía un mensaje claro: la Navidad también es memoria, cuidado y dignidad humana, valores que hoy resultan más urgentes que nunca.

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