Por: Universidad Nacional de Costa Rica, UNA Comunica. Redacción Costa Rica Mayor
Artículo: “Costa Rica envejece sin estar lista” (enero, 2026).
Heredia. 14 de Enero de 2026. Costa Rica avanza aceleradamente hacia una sociedad envejecida, pero sin contar todavía con las condiciones estructurales, sociales ni institucionales necesarias para garantizar una vejez digna, activa y protegida. Así lo advierte un reciente análisis académico publicado por la Universidad Nacional (UNA), que pone sobre la mesa uno de los desafíos más urgentes del país en las próximas décadas.
Según el estudio, el envejecimiento poblacional en Costa Rica no es una proyección lejana: ya está ocurriendo. La disminución sostenida de la natalidad, junto con el aumento en la esperanza de vida, ha transformado la pirámide demográfica. En pocos años, las personas adultas mayores dejarán de ser un grupo minoritario para convertirse en un segmento central de la población, con profundas implicaciones sociales, económicas y políticas.
El artículo señala que este cambio demográfico encuentra al país con brechas importantes. Persisten debilidades en el sistema de cuidados, limitaciones en la atención integral de la salud, problemas de acceso a vivienda adecuada, transporte poco amigable con la edad y una insuficiente adaptación del mercado laboral para personas mayores que desean o necesitan seguir trabajando. A esto se suma la presión creciente sobre los sistemas de pensiones y la seguridad social.
Desde una mirada crítica, la UNA advierte que Costa Rica continúa abordando la vejez desde una lógica asistencial y fragmentada, sin una política integral de envejecimiento que articule derechos, participación, autonomía y cuidados de largo plazo. El envejecimiento, subraya el análisis, no debe verse como una carga, sino como una oportunidad para repensar el modelo de desarrollo, fortalecer la economía de la longevidad y construir comunidades más inclusivas.
El llamado es claro: el país necesita anticiparse. Prepararse para envejecer no es solo una tarea del Estado, sino un reto compartido que involucra a gobiernos locales, empresas, academia, organizaciones sociales y a la ciudadanía en general. Postergar las decisiones estructurales solo aumentará los costos sociales y humanos en el futuro.
En un contexto electoral como el que vive Costa Rica en 2026, el envejecimiento poblacional debería ocupar un lugar prioritario en la agenda pública. Garantizar condiciones para envejecer con dignidad no es un tema sectorial: es una cuestión de derechos humanos y de sostenibilidad social.





