Por Redacción Costa Rica Mayor
San José, 6 de mayo de 2025.
Mientras la esperanza de vida en Costa Rica sigue aumentando, también lo hace la espera para acceder a servicios esenciales de salud. Hoy, una persona puede tardar en promedio 353 días en recibir atención médica en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). Sin embargo, para la población adulta mayor, este retraso no es solo una incomodidad: es una amenaza directa a su salud, autonomía y calidad de vida.
Las personas adultas mayores enfrentan un escenario particularmente complejo: más del 70% vive con al menos una enfermedad crónica y muchas presentan comorbilidades que requieren seguimiento constante. Las demoras en recibir una consulta especializada o una cirugía —que en ortopedia puede superar los 580 días— no solo agravan las condiciones existentes, sino que generan nuevas complicaciones.
Cuando la espera duele
Una espera de casi dos años para una cirugía cardíaca, por ejemplo, puede significar pasar ese tiempo con dolor, con riesgo de muerte súbita o dependiendo de otros para vivir. Casos como el del Hospital México, donde una cirugía cardiovascular puede tardar 640 días, reflejan la magnitud del problema.
Este panorama genera un efecto dominó: personas que podrían mantenerse activas y autónomas terminan en cama, perdiendo funcionalidad, y muchas veces ingresando a hogares de larga estancia por la falta de cuidados adecuados en el hogar.
Un costo oculto: el impacto en las familias
La ineficiencia del sistema también tiene un precio económico y emocional para quienes cuidan. Muchas familias deben incurrir en gastos no planificados —como el transporte constante a centros médicos, adquisición de medicamentos fuera del cuadro básico o pago de cuidadores—, lo cual representa una carga desproporcionada para hogares de ingresos limitados.
La falta de atención oportuna también genera desconfianza en el sistema público, llevando a algunos a endeudarse para acceder a atención privada, mientras otros simplemente desisten de buscar ayuda.
Salud mental en juego
La espera no solo deteriora el cuerpo. La incertidumbre, el abandono percibido y la falta de información clara sobre los tiempos de atención aumentan la depresión y ansiedad en personas adultas mayores. A menudo, estas emociones se ven agravadas por el aislamiento y la pérdida de sentido de vida.
¿Y ahora qué?
El envejecimiento de la población en Costa Rica exige transformaciones urgentes. Entre ellas:
- Políticas de priorización geriátrica en listas de espera.
- Ampliación de la atención domiciliaria y comunitaria.
- Rediseño de procesos con enfoque en la persona.
- Transparencia y rendición de cuentas sobre los avances reales en reducción de listas.
- Abordaje gerontológico de las públicas de salud
Vivir más no puede seguir significando esperar más. El reto es construir un sistema que cuide y atienda con respeto, eficiencia y humanidad a quienes han dado tanto por el país y ahora enfrentan sus años más frágiles.





