Carta pública a la expresidenta Laura Chinchilla Miranda

Ago 20, 2025 | Opinión, slider opinion | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

Señora expresidenta:

Muchos costarricenses la escuchamos con atención en su comparecencia reciente ante la comisión legislativa que investiga la seguridad y el narcotráfico. Su presencia nos hizo recordar que la política no está condenada a la confrontación vacía ni a los discursos fáciles, sino que también puede elevarse a la altura de los estadistas.

No sé si usted guarda en la memoria aquella tarde de lunes en que, siendo presidenta, conoció de primera mano lo que al día siguiente se convertiría en un escándalo nacional: el caso de la trocha. Aquel día, cuando usted me concedió la entrevista para Noticias Repretel, vi en sus ojos la carga de quien debía anunciarle al país que algo muy grave había ocurrido. Su temple y su serenidad en medio de la tormenta fueron un sello que muchos no olvidamos.

Por eso, al volver a verla el jueves pasado en el Congreso, la escena me resultó familiar. Usted volvió a imponerse sin necesidad de levantar la voz, sin dictar órdenes, simplemente recordándonos con la fuerza de las ideas lo que significa ser una autoridad. Fue, en toda la dimensión de la palabra, una cátedra. Hacía años no veíamos algo semejante en la Asamblea Legislativa. Una comparecencia que obligó a todos a tomar nota, a reflexionar, a escuchar con respeto.

Oficialismo y oposición coincidieron en ese gesto, lo que ya de por sí es excepcional. Y no fue producto de la casualidad, sino de la convicción con que usted defendió cada argumento, de la claridad con que expuso la complejidad de los temas y de la autoridad que se gana con experiencia, conocimiento y responsabilidad. Lo que vimos ese día no solo merece admiración, sienta un precedente histórico para las audiencias que están por venir.

Gracias por elevar la barra. Gracias por recordarnos que la Costa Rica de siempre se ha caracterizado por la seriedad de sus planteamientos, por la discusión de altura y por el respeto mutuo. En tiempos donde abundan los gritos, las descalificaciones y las humillaciones, su intervención nos recordó que a la unidad no se convoca desde la imposición, sino desde la autoridad moral y el respeto sincero.

Ese jueves, señora expresidenta, usted nos devolvió un poco de fe en la política. Y eso, créame, no es poca cosa.

Germán Salas Mayorga, Periodista

 

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