FRECUENCIA VIDA. Por: Eduardo Méndez, Director de www.costaricamayor.com
Pensionado a los 62 años y economista de formación, cursa la Maestría en Gerontología de la Universidad de Costa Rica. Le aconsejaron dedicarse a pasear. Él eligió investigar por qué tantas personas mayores desconocen los derechos que la ley ya les reconoce.
Cuando Wilberth Fernández Vargas tramitó su pensión, a los 62 años, la pregunta no tardó en llegar: «Y ahora, ¿qué voy a hacer?». Podía dedicarse a cualquier otra cosa. Decidió, en cambio, volver a algo que llevaba años rondándole. Hoy tiene 65, es el estudiante de mayor edad de la Maestría en Gerontología de la Universidad de Costa Rica y su proyecto final ya está aprobado.
No llegó al tema por casualidad. Entre 2010 y 2011 había viajado a México para cursar una especialización en Gerontología en el Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social. Pero quince años son mucho tiempo en una disciplina que se mueve rápido. «Necesitaba estar más actualizado, porque algunas cosas han cambiado: la tecnología, y el incremento de la población adulta mayor se ha dado de manera muy evidente», explica. Donde otros ven un problema demográfico, él vio un campo de trabajo.
Aprovechar la vida también es estudiar
Hay una idea muy instalada en nuestro entorno: después de los 50, lo que corresponde es ir bajando el ritmo. Retirarse, descansar, viajar si el bolsillo alcanza. Estudiar rara vez aparece en esa lista. Wilberth hizo justamente lo contrario, y no lo cuenta como un sacrificio.
«Aprovechar la vida es también hacer una preparación académica. Los conocimientos que he adquirido y las experiencias que he tenido son parte del disfrute de la vida», dice. No idealiza el esfuerzo. Reconoce que exige disciplina y que tiene un costo económico, porque la maestría hay que pagarla. Pero enumera lo que recibe a cambio con la claridad de quien hizo las cuentas: vitalidad, relaciones nuevas, conexiones sociales. Para un hombre formado en Economía y Administración de Empresas, la inversión tiene sentido.
El edadismo que se disfraza de consejo
Le preguntamos si alguien en su entorno le había dicho que ya era tarde. La respuesta fue inmediata. «Sí, los edadismos son frecuentes». Los recuerda con detalle: por qué está haciendo eso, mejor dedíquese a pasear, no sea tonto, ¿qué le pasa?
Ese es el edadismo más difícil de identificar, el que no llega como insulto sino como recomendación cariñosa. Nadie le prohibió estudiar. Simplemente le sugirieron, una y otra vez, que su lugar estaba en otra parte. Wilberth responde con una pregunta que vale la pena guardar: «¿Cuándo es viejo uno?». Y él mismo la contesta. Uno es viejo, en buena medida, según su propia percepción.
No niega el cuerpo. «La parte física muestra ciertas evidencias, y uno no es tonto para no verlas», admite. Pero insiste en que hay un potencial interno que sigue disponible. Cita a un escritor cuyo nombre no recuerda, que hablaba de no caminar hacia la muerte, sino vivir hasta que la muerte llegue. La diferencia parece mínima. No lo es. «Hay que vivir con vitalidad, con energía, con emotividad, hasta que llegue el momento».
Una tesis sobre derechos que pocos conocen
Su investigación en el posgrado de la UCR se centra en la promoción de los derechos de las personas adultas mayores. El punto de partida es una observación incómoda. Según Wilberth, muchas personas mayores tienden a replegarse en sus propios grupos, en una especie de subcultura, y desde ahí no se percatan de los derechos que tienen ni de las oportunidades disponibles, incluidas las de emprender un negocio y mantenerse económicamente activas.
Su diagnóstico no carga toda la culpa sobre la sociedad. «A veces creemos que ya nos hacen a un lado, pero tampoco nos involucramos», reconoce. Por eso habla de empoderamiento en dos direcciones: la persona mayor tiene que tomar las riendas, pero necesita información concreta sobre lo que le corresponde. «Costa Rica tiene un marco jurídico muy fuerte, pero la mayoría de la población no lo conoce».
Tiene razón. El país cuenta desde 1999 con la Ley Integral para la Persona Adulta Mayor y, desde 2016, con la aprobación de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores. Son instrumentos que reconocen a las personas mayores como titulares de derechos, no como destinatarias de favores. Pero un derecho que nadie conoce difícilmente se reclama.
La vejez se prepara antes
Le comentamos que se le ve con mucha energía. Su respuesta convierte el elogio en una lección de gerontología. Mucha gente cree que esta disciplina solo se ocupa de las personas mayores, aclara, pero en realidad estudia el envejecimiento y la vejez. La atención de los problemas biológicos le corresponde a la geriatría. La gerontología puede intervenir mucho antes, para que el envejecimiento sea un proceso activo.
Él lo aplicó a su propia vida. Durante años cuidó la alimentación y el ejercicio, preparándose para llegar a los 65, la edad que la ley costarricense fija para la etapa de la persona adulta mayor, con calidad de vida. Su meta es clara: independencia mientras sea posible y, cuando no lo sea, la autonomía de seguir decidiendo sobre su propia vida.
Wilberth Fernández no está cerrando un ciclo, está abriendo otro. Su historia deja una certeza sencilla: la edad no decide cuándo una persona deja de aprender. Eso lo decide cada quien.
Si a los 65 años alguien le sugiriera dedicarse a pasear, ¿qué respondería usted, y qué proyecto ha dejado esperando porque le dijeron que ya era tarde?
Comparta esta historia con alguien que esté pensando en volver a estudiar, sin importar su edad.
Cuéntenos su experiencia: ¿ha retomado estudios después de los 50 o conoce a alguien que lo hizo? Escríbanos a hola@costaricamayor.com o por WhatsApp al +506 8324-0116.
Lea también en Su Derecho Hoy: los derechos que reconoce la Ley Integral para la Persona Adulta Mayor.
Nota de fuentes: Entrevista realizada por Costa Rica Mayor a Wilberth Fernández Vargas, estudiante de la Maestría en Gerontología de la Universidad de Costa Rica. Las citas fueron editadas levemente para su lectura, sin alterar su sentido. Marco normativo: Ley Integral para la Persona Adulta Mayor, n.º 7935 (1999), y Ley n.º 9394 (2016), que aprueba la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, consultables en el Sistema Costarricense de Información Jurídica (SCIJ).




