¿Está Costa Rica preparada para una generación de centenarios?

Jul 27, 2026 | Contexto, Recientes, slider noticias | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

CONTEXTO. Por: Eduardo Méndez, Director de www.costaricamayor.com

El país vive más años que nunca, pero la gran pregunta ya no es cuántos años vivimos, sino cómo estamos preparando nuestras instituciones y comunidades para quienes superarán el siglo de vida.

Costa Rica está entrando en una nueva etapa de su historia demográfica. Si durante décadas el reto fue aumentar la esperanza de vida, hoy el desafío es muy distinto: prepararse para una población creciente de personas centenarias.

La reciente presentación de la estrategia “Costa Rica Centenaria”, impulsada por el Gobierno para brindar atención integral a cerca de 70 personas de 100 años o más que viven en la Zona Azul de la Península de Nicoya, en Guanacaste, vuelve a colocar el tema sobre la mesa nacional. La iniciativa, liderada por el Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (CONAPAM), integra acciones de salud, nutrición, vivienda y recreación, y fue presentada por la presidenta Laura Fernández Delgado durante una gira en la que visitó a José Flores Flores, el costarricense de mayor edad, con 119 años.

El anuncio es una buena noticia y merece reconocerse. Pero también obliga a formular una pregunta más amplia, que el foco en Guanacaste no debería dejar en la sombra.

Más allá de Nicoya: ¿dónde están las demás personas centenarias?

Durante décadas, cada vez que se habla de vidas muy largas en Costa Rica, todas las miradas apuntan a la Península de Nicoya. No es casualidad. La región fue objeto de investigaciones internacionales que documentaron una concentración excepcional de personas centenarias y la convirtieron en una de las cinco “Zonas Azules” reconocidas en el mundo.

Ese reconocimiento colocó al país en el mapa internacional del envejecimiento saludable y ayudó a comprender cómo la alimentación tradicional, la actividad física cotidiana, los vínculos familiares, el sentido de propósito y la vida comunitaria pueden favorecer una vida más larga y con salud. La estrategia recién anunciada busca, con razón, preservar esas condiciones.

Pero el país cambió. Y la pregunta también debería cambiar.

Hoy el asunto ya no es únicamente por qué algunas personas superan los cien años en Nicoya. La pregunta es más amplia y más incómoda: ¿dónde están viviendo las cientos de personas centenarias que hay en el resto de Costa Rica, y en qué condiciones lo hacen?

El dato oficial ofrece una primera pista. Según el Tribunal Supremo de Elecciones, el padrón electoral de 2026 incluye a 969 personas de cien años o más —655 mujeres y 314 hombres—, y la persona de mayor edad registrada tiene 118 años. Conviene precisar el alcance de la cifra: se trata de quienes están inscritos para votar, de modo que el total nacional de personas centenarias es todavía mayor. Pero incluso esa fotografía parcial basta para desmontar un supuesto arraigado. Las personas que superan el siglo de vida ya no son un fenómeno confinado a una región. Están en prácticamente todas las provincias del país.

Hay personas centenarias en los barrios urbanos de la Gran Área Metropolitana, en zonas rurales, en comunidades costeras, en territorios indígenas y en pueblos de montaña. Algunas viven acompañadas por familias numerosas. Otras permanecen solas. Algunas conservan una notable independencia funcional. Otras requieren cuidados permanentes. Cada una representa una forma distinta de envejecer, y cada una interpela de manera distinta a las instituciones del Estado. Una estrategia dirigida a 70 personas en Guanacaste es un punto de partida; el reto es cómo se extiende esa lógica de atención integral al resto del territorio.

De la “Zona Azul” a la “Zona de Alta Longevidad”

El éxito internacional del concepto de Zona Azul ha sido enorme. Sin embargo, desde la perspectiva de la política pública, ese concepto se ha vuelto insuficiente.

Una Zona Azul describe un territorio donde históricamente se observó una concentración extraordinaria de personas de edad muy avanzada. Explica un pasado. Costa Rica necesita empezar a identificar otra cosa: sus Zonas de Alta Longevidad, que describen un presente y anticipan un futuro.

La diferencia no es solamente semántica. Mientras la Zona Azul busca explicar por qué una población llegó a vivir más años, una Zona de Alta Longevidad se pregunta cómo debe organizarse una comunidad cuando una parte importante de sus habitantes supera los 85, los 90 o los 100 años. El enfoque deja de ser exclusivamente científico y se convierte en un desafío de planificación. Deja de mirar hacia atrás con asombro y empieza a mirar hacia adelante con responsabilidad.

Caracterizar una Zona de Alta Longevidad exige observar variables que hoy casi nadie mide de manera integrada: el porcentaje de población mayor de 80, 90 y 100 años; la esperanza de vida con salud; la prevalencia de fragilidad y dependencia; el acceso a servicios de salud y de cuidados; la disponibilidad de personas cuidadoras; la accesibilidad del espacio público; la vivienda adaptada; el transporte; y las oportunidades reales de participación comunitaria. En otras palabras, no basta con saber dónde vive más años la gente. También debemos saber dónde está viviendo mejor, y dónde no.

Un mapa nacional que hoy no existe

Costa Rica podría convertirse en uno de los primeros países de América Latina en levantar un Mapa Nacional de la Alta Edad: un instrumento capaz de identificar los cantones y distritos donde la población mayor crece con más rapidez, para anticipar necesidades en lugar de reaccionar ante crisis.

No se trataría de contar personas centenarias como si fueran una curiosidad estadística. Se trataría de saber dónde aumentan con mayor velocidad las personas de 85 años y más, dónde crece la demanda de cuidados de larga duración, qué territorios concentran mayores niveles de soledad, dónde faltan servicios de rehabilitación o de atención domiciliaria, y qué municipalidades necesitan adaptar con más urgencia su infraestructura. Con esa información sería posible distribuir mejor los recursos públicos, en lugar de dispersarlos donde alcance o donde la presión política obligue.

Aquí conviene ser claros. La ausencia de ese mapa no es un vacío técnico neutro. Es una decisión, y tiene consecuencias. Sin datos territorializados, el Estado planifica a ciegas para una población que ya representa una porción decisiva del país. Una estrategia focalizada en una región es valiosa, pero no sustituye una mirada nacional.

Territorios que podrían ser laboratorios

Bien definidas, las Zonas de Alta Longevidad podrían convertirse en espacios de innovación social. En ellas cabría poner a prueba programas de comunidades amigables con las personas mayores, atención domiciliaria con apoyo tecnológico, sistemas para prevenir caídas, viviendas adaptadas, transporte accesible, redes vecinales contra el aislamiento y nuevos modelos de acompañamiento para las personas cuidadoras familiares.

Las universidades, las municipalidades, la Caja Costarricense de Seguro Social, el CONAPAM, las organizaciones comunitarias y el sector privado podrían utilizar esos territorios como laboratorios vivos, para diseñar soluciones que después se repliquen en el resto del país. La estrategia Costa Rica Centenaria, si se documenta y evalúa bien, podría ser precisamente ese primer laboratorio. La condición es que exista voluntad de coordinarse, algo que hasta ahora ha sido más excepción que norma.

Una conversación distinta

Hablar solo de Zonas Azules puede llevar a creer que llegar a edades muy avanzadas es un privilegio excepcional, reservado a ciertos lugares afortunados. Hablar de Zonas de Alta Longevidad cambia por completo la conversación. Significa reconocer que Costa Rica ya entró en una realidad demográfica nueva, donde cada vez más personas alcanzarán edades muy avanzadas, sin importar la provincia donde nacieron.

El desafío, entonces, ya no consiste en descubrir el secreto para vivir más años. Consiste en construir comunidades capaces de garantizar que vivir más también signifique vivir con dignidad, con derechos y con cuidados. Para 70 personas en Guanacaste, y para las miles que envejecen en el resto del país.

Termino aquí.

Porque la verdadera revolución no será demográfica, sino política: se medirá por la decisión de mirar más allá de Nicoya y reconocer que las personas de edad muy avanzada de Costa Rica ya están entre nosotros, en todas las provincias, esperando que el país las vea.


¿En su cantón, sabe usted cuántas personas mayores de 85 años viven solas y qué servicios tienen a mano? Esa pregunta, hoy, casi nadie puede responderla.

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Nota de fuentes

Estrategia “Costa Rica Centenaria”: presentada por la Presidencia de la República durante una gira en Guanacaste (julio de 2026), dirigida a cerca de 70 personas de 100 años o más de la Zona Azul de la Península de Nicoya; liderada por CONAPAM e integra a los ministerios de Salud, Trabajo y Desarrollo Humano.  Cifras del padrón electoral 2026 según el Tribunal Supremo de Elecciones (comunicado del 21 de noviembre de 2025): 969 personas de 100 años o más (655 mujeres, 314 hombres); persona de mayor edad registrada, 118 años. La cifra corresponde a personas empadronadas, no al total nacional de personas centenarias.

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