Mercado laboral estancado en Costa Rica: el mayor desafío para las personas de 50 años y más

Feb 10, 2026 | Noticias, slider noticias | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

Por: Redacción Costa Rica Mayor.com

San José, 10 de Febrero del 2026. Costa Rica enfrenta un mercado laboral que no crece, y esta realidad golpea con más fuerza a las personas de 50 años y más, un grupo que hoy se encuentra en una zona de alta vulnerabilidad económica, social y previsional. Así lo confirma un reciente análisis del mercado laboral elaborado por el Observatorio Económico y Social de la Universidad Nacional de Costa Rica, divulgado por El Observador.

Aunque en apariencia el desempleo ha disminuido, los datos muestran una verdad más compleja y preocupante: el país no está generando nuevos empleos de forma sostenida, y cada vez más personas quedan fuera del mercado laboral sin alternativas reales de reinserción.

Un mercado laboral que no avanza

Según el informe, entre 2019 y 2025 Costa Rica prácticamente no creó empleo neto, a pesar del crecimiento poblacional. En seis años, el aumento de personas ocupadas fue mínimo, mientras que la población en edad de trabajar creció de manera significativa. Esto evidencia un estancamiento estructural del empleo.

Uno de los indicadores más alarmantes es la caída en la tasa de participación laboral. Cada vez menos personas trabajan o buscan trabajo activamente. No porque no lo necesiten, sino porque no encuentran oportunidades reales, especialmente después de cierta edad.

¿Qué significa esto para las personas de 50 años y más?

Para quienes superan los 50 años, este escenario tiene efectos directos y acumulativos. No se trata solo de perder un empleo, sino de enfrentar barreras persistentes para volver a insertarse, aun contando con experiencia, formación y trayectoria laboral.

A partir de esta edad, muchas personas comienzan a vivir una exclusión silenciosa del mercado laboral. Los procesos de contratación suelen privilegiar perfiles más jóvenes, con salarios más bajos o con habilidades tecnológicas específicas, dejando de lado el valor de la experiencia acumulada. Esto genera una forma de discriminación etaria que no siempre es explícita, pero sí sistemática.

El problema se agrava porque esta etapa de la vida coincide con años clave para completar cotizaciones, estabilizar ingresos y prepararse para la jubilación. Quedar fuera del mercado laboral a los 50 o 55 años implica, para muchas personas, pensiones futuras más bajas, mayor dependencia económica y mayor riesgo de pobreza en la vejez.

Más años de vida, menos oportunidades de trabajo

Costa Rica envejece rápidamente. Vivimos más años, pero el mercado laboral sigue operando como si la vida productiva terminara temprano. Esta desconexión entre longevidad y empleo genera una contradicción profunda: se exige trabajar más años para sostener el sistema de pensiones, pero no se crean las condiciones para que las personas mayores puedan hacerlo.

Muchas personas de 50 años y más desean seguir trabajando, ya sea por necesidad económica, por realización personal o por sentido de aporte social. Sin embargo, se enfrentan a empleos precarios, informalidad, autoempleo sin protección social o, simplemente, al cierre total de oportunidades.

El impacto directo en pensiones y calidad de vida

Salir anticipadamente del mercado laboral no es una decisión libre para la mayoría. Es una consecuencia directa del estancamiento del empleo y de la exclusión por edad. Esto reduce años de cotización, afecta el monto de las pensiones y debilita la seguridad económica en una etapa donde aumentan los gastos en salud, cuidados y vivienda.

Además, la falta de empleo impacta la salud mental, la autoestima y el sentido de pertenencia social. El trabajo no es solo ingreso: también es identidad, red social y participación activa en la comunidad.

Los grandes desafíos que enfrenta el país

El estancamiento del mercado laboral plantea retos urgentes para Costa Rica, especialmente si se quiere garantizar una vejez digna:

El primero es repensar las políticas de empleo con enfoque etario, reconociendo que las personas de 50 años y más no son un grupo residual, sino un segmento creciente y diverso de la población.

El segundo desafío es crear esquemas laborales flexibles y protegidos, que permitan combinar trabajo, cuidados, salud y transición hacia la jubilación sin castigar a las personas por su edad.

El tercero es alinear el mercado laboral con la realidad demográfica, entendiendo que excluir a las personas mayores del empleo no solo es injusto, sino insostenible para el sistema económico y de pensiones.

Una discusión impostergable

Hablar de empleo en Costa Rica hoy exige hablar de envejecimiento. Ignorar el impacto del mercado laboral estancado sobre las personas de 50 años y más es cerrar los ojos a una de las principales fuentes de desigualdad que marcarán las próximas décadas.

En Costa Rica Mayor sostenemos que envejecer no debe significar quedar fuera, y que el derecho al trabajo digno también es parte del derecho a una vejez con autonomía, seguridad y dignidad. Este debate no puede seguir postergándose.

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