Davos 2026 coloca la longevidad cognitiva en el centro del debate sobre envejecimiento, trabajo e inteligencia artificial
Por: Redacción Costa Rica Mayor
23 de Enero 2026. El envejecimiento poblacional y la transformación tecnológica marcaron buena parte de la agenda del Foro Económico Mundial 2026, celebrado en Davos, Suiza. Entre los temas emergentes, uno destacó por su impacto directo en la vida de millones de personas: la salud del cerebro como factor estratégico para el desarrollo económico y social. En este contexto se presentó la Global Brain Economy Initiative, una propuesta internacional que busca situar la salud cerebral y las capacidades cognitivas como pilares del crecimiento económico en sociedades cada vez más longevas.
La iniciativa parte de una idea clave: en un mundo donde las personas viven más años y la inteligencia artificial redefine el empleo, el verdadero capital de los países no es solo financiero o tecnológico, sino humano. La capacidad de aprender, adaptarse, tomar decisiones, crear y participar activamente a lo largo de toda la vida se convierte en un activo esencial para sostener economías y sistemas sociales.
Envejecimiento y economía: un cambio de mirada necesario
Durante las discusiones en Davos, expertos coincidieron en que el envejecimiento ya no puede abordarse únicamente desde el gasto social o los sistemas de cuidados. El aumento sostenido de la población mayor obliga a replantear los modelos económicos tradicionales, incorporando la salud mental, la prevención del deterioro cognitivo y el aprendizaje permanente como inversiones estratégicas y no como costos.
La llamada economía del cerebro propone precisamente ese cambio de enfoque. Reconoce que las personas mayores no solo requieren protección, sino también oportunidades para seguir aportando desde su experiencia, conocimiento y habilidades. En este modelo, la longevidad se entiende como una oportunidad para fortalecer el capital humano, siempre que existan políticas públicas que promuevan entornos saludables, inclusivos y libres de discriminación por edad.
Inteligencia artificial y habilidades humanas
Otro eje central del debate fue la relación entre envejecimiento e inteligencia artificial. A medida que los procesos automatizados asumen tareas rutinarias, las habilidades humanas cobran mayor valor. La memoria, la creatividad, el pensamiento crítico, la empatía y la toma de decisiones complejas son competencias que no se reemplazan fácilmente por algoritmos y que deben cuidarse a lo largo de toda la vida.
En este escenario, la salud del cerebro adquiere una relevancia inédita. Invertir en bienestar mental, prevención de enfermedades neurodegenerativas y educación continua se perfila como una condición indispensable para mantener la productividad, la cohesión social y la calidad de vida en sociedades envejecidas.
¿Qué significa este debate para Costa Rica?
Aunque Davos parezca lejano, las discusiones del foro conectan directamente con la realidad costarricense. Costa Rica atraviesa una transición demográfica acelerada: la población envejece, la tasa de natalidad disminuye y el sistema de salud enfrenta nuevos desafíos asociados a enfermedades crónicas, dependencia y cuidados de largo plazo.
El mensaje que surge desde el escenario global es claro: el país necesita avanzar hacia políticas integrales que vinculen envejecimiento, salud mental, empleo, educación y tecnología. Pensar la vejez únicamente desde la asistencia es insuficiente. La salud del cerebro y el fortalecimiento del capital humano deben incorporarse en la planificación pública, en el mercado laboral y en los sistemas de protección social.
Una economía que piense en todas las edades
La discusión en Davos 2026 deja una lección relevante para las sociedades longevas: el desarrollo sostenible no se construye solo con innovación tecnológica, sino con personas capaces de participar activamente durante más años y en mejores condiciones. La economía del futuro será, inevitablemente, una economía que valore la salud del cerebro, el aprendizaje a lo largo de la vida y el aporte de las personas mayores.
En un mundo que envejece, la verdadera riqueza no está solo en vivir más, sino en vivir con dignidad, autonomía y plena capacidad de participación.




