Cuido 360: Acompañar, no imponer: cómo apoyar a un familiar adulto mayor en la decisión de asistir a un centro diurno

Ene 15, 2026 | Recientes, Super cuidadores | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

Por: Eduardo Méndez, Abogado, Máster en Gerencia Social. Director de Costa Rica Mayor

Enero 2026. Tomar la decisión de que una persona adulta mayor asista a un centro diurno suele despertar dudas, temores y, en muchos casos, resistencia. Para algunas familias, el tema surge cuando el cansancio del cuido se acumula; para otras, cuando aparecen señales de aislamiento, tristeza o pérdida de rutinas.

Es importante decirlo con claridad: un centro diurno no es un abandono, sino una alternativa de cuidado que, bien elegida y bien acompañada, puede mejorar significativamente la calidad de vida de las personas adultas mayores y de sus familias.

La diferencia no está solo en la decisión, sino en cómo se vive el proceso.

Escuchar antes que decidir

El primer paso no es buscar el centro, sino abrir la conversación. Preguntar cómo se siente la persona adulta mayor, qué le preocupa, qué extraña de su vida cotidiana y qué le gustaría cambiar. Muchas personas temen perder autonomía o “ser enviadas” a un lugar que no eligieron.
Escuchar valida su experiencia, reconoce su derecho a decidir y reduce resistencias innecesarias.

Presentar el centro diurno como una oportunidad

Un centro diurno no sustituye a la familia. Es un espacio para compartir con otras personas, mantenerse activo, aprender cosas nuevas y recuperar rutinas con sentido. Visitar el centro juntos, conocer al personal y observar las actividades permite desmontar mitos y construir confianza desde la experiencia, no desde la imposición.

En Costa Rica existe una amplia oferta de centros diurnos. Para más información consulte www.conapam.go.cr

La adaptación también es parte del cuidado

No todas las personas se adaptan de inmediato. Empezar con pocos días a la semana o con jornadas más cortas facilita una transición gradual. El acompañamiento emocional —preguntar cómo se sintió, qué le gustó y qué no— es tan importante como la organización logística.

¿Qué debe tomar en cuenta una familia al escoger un centro diurno para adultos mayores?

Elegir un centro diurno no es solo una decisión práctica; es una decisión ética, afectiva y de derechos. Estos son algunos criterios clave que toda familia debería valorar:

Enfoque centrado en la persona

El centro debe respetar la dignidad, autonomía y preferencias de cada persona adulta mayor. No se trata de “tratar a todos igual”, sino de reconocer historias de vida, capacidades y ritmos distintos.

Actividades con sentido

Las actividades deben estimular la mente, el cuerpo y la vida social. Más que “pasar el tiempo”, es fundamental que las personas se sientan útiles, escuchadas y parte de un grupo.

Trato humano y personal capacitado

Observe cómo el personal se dirige a las personas mayores. El respeto, la paciencia y la ausencia de infantilización dicen mucho más que cualquier folleto. La formación en envejecimiento y en derechos humanos de las personas adultas mayores es esencial.

Espacios seguros y accesibles

Un buen centro diurno debe ser limpio, seguro y accesible, con baños adaptados, áreas sin barreras arquitectónicas y protocolos claros ante emergencias.

Alimentación y cuidados básicos

Es importante consultar cómo se organizan los tiempos de comida y si se consideran condiciones de salud específicas como diabetes, hipertensión o dificultades para masticar. La alimentación también es cuidado.

Comunicación con la familia

Un centro diurno de calidad no reemplaza a la familia: trabaja con ella. Mantener canales de comunicación abiertos y compartir información relevante fortalece la confianza y el cuidado conjunto.

Cuidar también es saber compartir el cuidado

Acompañar a una persona adulta mayor en la decisión de asistir a un centro diurno implica respeto, diálogo y tiempo. Cuando el proceso se hace bien, el centro se transforma en un espacio de encuentro, autonomía y bienestar, no en una pérdida, sino en una ganancia para toda la familia.

En Costa Rica, donde cada vez más personas envejecen y las redes familiares cambian, repensar el cuidado es una tarea colectiva. Elegir un centro diurno puede ser, justamente, una forma responsable, humana y digna de hacerlo.

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