¿Quién cuida mientras trabajamos? El impacto silencioso del proyecto de jornada 4 x 3 en las familias con personas adultas mayores

Jun 13, 2025 | Noticias, Recientes, slider noticias | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

Por: Redacción Costa Rica Mayor. 

San José,13 de Junio del 2025. En medio del debate legislativo sobre el proyecto de ley que propone una jornada laboral 4 x 3 —cuatro días de trabajo de 12 horas por tres de descanso—, surge una pregunta crucial: ¿quién cuida de las personas adultas mayores cuando sus familiares deben ausentarse 12 horas seguidas del hogar? Si bien esta reforma se presenta como una forma de “modernizar el trabajo”, múltiples organizaciones han advertido que su implementación podría agravar las desigualdades sociales y recargar aún más a las familias que cuidan de personas mayores dependientes.

Una jornada más larga, un cuidado más limitado

El proyecto establece una jornada de 48 horas semanales distribuidas en cuatro días consecutivos, con tres días de descanso. Aunque se promueve como voluntaria y con recargos salariales, sus impactos desbordan el ámbito laboral. Según la Asociación Nacional de Empleados Públicos (ANEP), la propuesta prioriza la producción por encima de las personas. Expertos en salud y trabajo advierten que las extensas jornadas dificultan el cumplimiento de rutinas básicas de cuidado: desde la administración de medicamentos hasta el acompañamiento emocional, esencial para una vejez digna.

Mujeres cuidadoras en la cuerda floja

En Costa Rica, el 3.4 % de las mujeres se encarga del cuidado de personas adultas mayores, frente a un 2.6 % de los hombres, según datos del INEC y AGECO. Esta tarea, mayoritariamente feminizada y no remunerada, sostiene gran parte del sistema informal de cuidados del país. Una jornada extendida podría obligar a muchas trabajadoras a elegir entre conservar su empleo o cuidar a sus familiares, profundizando aún más la brecha de género y la precariedad laboral.

Centros diurnos colapsados y sin financiamiento

La opción de llevar a una persona adulta mayor a un centro diurno parece una solución razonable. Sin embargo, en la práctica, esta alternativa está fuera del alcance de muchas familias. Los centros diurnos, gestionados en su mayoría por asociaciones o municipalidades, enfrentan listas de espera prolongadas. Además, muchas organizaciones de bienestar social han denunciado que el CONAPAM ha realizado recortes presupuestarios estructurales que limitan su expansión y mantenimiento. La mayoría de estos centros no cubren jornadas extendidas, cerrando incluso antes de que finalice una jornada regular de 8 horas, mucho menos una de 12. Esto deja a miles de familias sin una red formal de apoyo, obligando a que los adultos mayores pasen largas horas solos en casa, lo que incrementa el riesgo de caídas, desorientación, ansiedad y abandono.

Testimonios que revelan una realidad urgente

Diana Calderón, vecina de Cartago, cuida a su madre de 86 años con Alzheimer. “Trabajo medio tiempo y con eso apenas logro ajustarme. Si me cambian la jornada a 12 horas, tendría que dejarla sola toda la tarde. Eso no es viable. No tenemos dinero para pagar cuidadora”, relata. Mauricio Brenes, desde San Ramón, comparte que su padre es sobreviviente de un accidente cerebrovascular. “Yo salgo a las 5:30 a.m. y regreso a las 6:00 p.m., con la jornada 4 x 3 me iría antes y volvería más tarde. Mi papá no puede quedarse sin alguien que lo asista con la comida y el baño”, explica. Grethel Araya, madre soltera en Hatillo, vive con su abuela de 91 años. “He pensado en meterla a un centro diurno, pero me dijeron que hay lista de espera de más de un año. Ya ni esperanza tengo. Ahora con esta ley me van a obligar a elegir entre el trabajo o mi abuela”, lamenta.

Una carga emocional y económica insostenible

Las consecuencias del proyecto para quienes cuidan no se limitan a la organización del tiempo. Muchas familias deberán pagar cuidadores privados, con tarifas que superan los ₡500 000 mensuales. Otras podrían optar por rechazar el nuevo horario para seguir cuidando, sacrificando ingresos y competitividad laboral. Además, existe el riesgo de discriminación indirecta, pues personas con responsabilidades de cuidado podrían ser excluidas de contrataciones o promociones por considerarse “menos disponibles”.

“Una sociedad envejecida no puede legislar de espaldas a sus mayores”

Así lo señala Eduardo Méndez, especialista en envejecimiento y vejez y director de Costa Rica Mayor. “Estamos envejeciendo como país, pero legislando como si aún fuéramos una sociedad joven y sin dependencias. Este tipo de reformas deben ir acompañadas de políticas públicas robustas en cuidado, equidad de género y justicia social. De lo contrario, el costo será pagado por quienes menos pueden alzar la voz: las personas adultas mayores y quienes las cuidan”.

Lo que propone la sociedad civil

Diversas organizaciones sociales, académicas y defensoras de derechos humanos han propuesto que el proyecto contemple excepciones legales para personas cuidadoras, especialmente aquellas que atienden personas adultas mayores. También se exige fortalecer la red nacional de cuidados con mayor presupuesto y horarios extendidos, así como desarrollar campañas de concientización sobre el impacto de los cambios laborales en familias multigeneracionales.

El proyecto de jornada 4 x 3 pretende ofrecer más días libres, pero ignora una realidad estructural: el envejecimiento acelerado del país y la fragilidad del sistema de cuidados. En una Costa Rica donde más de 800 000 personas superan los 60 años y donde el cuidado recae principalmente en mujeres, legislar sin tomar en cuenta esta dinámica es legislar desde el privilegio. La pregunta sigue sin respuesta: ¿quién cuida mientras trabajamos?

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