Por: Redacción Costa Rica Mayor
San José, 11 de junio de 2025 .Para miles de personas adultas mayores en Costa Rica, enfermarse no solo duele en el cuerpo, también en el bolsillo. El alto costo de los medicamentos sigue siendo una de las principales barreras para envejecer con dignidad, especialmente para quienes sobreviven con pensiones pequeñas o sin ingresos fijos.
Pese a las promesas de reducir los precios de los fármacos, la situación no ha mejorado. El propio presidente de la República, Rodrigo Chaves, reconoció públicamente esta semana que “no logró cumplir su meta de bajar los precios de los medicamentos”, una medida esperada por muchas familias desde el inicio de su mandato.
Cuando el tratamiento no cabe en el presupuesto
En farmacias privadas, un medicamento para controlar la presión arterial o el colesterol puede superar los ₡30.000 colones por caja. Si el tratamiento incluye varios fármacos, el gasto mensual fácilmente sobrepasa los ₡60.000 colones. Para una persona adulta mayor que recibe una pensión básica, esto representa casi la mitad o más de su ingreso mensual.
Doña Maritza, de 74 años, vecina de Desamparados, lo vive cada mes:
“Me recetaron un tratamiento para la presión y otro para el colesterol. En la farmacia me cobraron más de ₡60.000 por ambos. No puedo pagarlo todos los meses… y la CCSS no los tenía”.
Aunque la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) proporciona medicamentos sin costo, la falta de stock o la exclusión de ciertos fármacos del cuadro básico obliga a muchas personas a comprarlos por su cuenta.
¿Por qué son tan caros?
Organismos como la Defensoría de los Habitantes y la UCR han señalado causas estructurales:
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Márgenes de ganancia elevados y sin control.
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Poca regulación estatal sobre precios máximos.
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Baja disponibilidad de medicamentos genéricos confiables.
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Alta concentración del mercado en pocas distribuidoras.
Un estudio reciente revela que un medicamento que en Colombia cuesta ₡14.000, en Costa Rica puede superar los ₡50.000. Esta diferencia ha hecho que muchas familias organicen viajes para traer medicinas desde el extranjero, en una práctica conocida como shopping de medicamentos.
La falta de acceso a medicamentos adecuados contribuye al deterioro de la calidad de vida en la vejez. Enfermedades como la diabetes, hipertensión, problemas articulares y afecciones respiratorias empeoran por falta de tratamiento continuo.
¿Qué se puede hacer?
Expertos y organizaciones sociales proponen medidas urgentes:
✔ Regular los precios máximos permitidos.
✔ Promover medicamentos genéricos bioequivalentes.
✔ Establecer subsidios o ayudas directas para la compra de medicamentos a personas mayores en situación de vulnerabilidad.
✔ Aumentar la cobertura y abastecimiento en la CCSS.
✔ Fomentar farmacias comunitarias con control social de precios.
Mientras tanto, muchas comunidades han tenido que organizar rifas, colectas o donaciones para ayudar a sus personas mayores a cubrir el gasto en fármacos. “No puede ser que tengamos que hacer bingos para comprar medicina”, comentó indignada una voluntaria de un centro diurno en Cartago.
Costa Rica Mayor opina:
El acceso a medicamentos no debe ser un privilegio ni una carrera de obstáculos. La salud es un derecho, no un lujo. Es hora de que el país ponga en el centro a quienes ya dieron su vida al trabajo y a la familia: nuestras personas adultas mayores.





