San José, 6 de mayo de 2025
Por: Redacción Costa Rica Mayor
La promesa de una movilidad segura y digna aún no llega para muchas personas adultas mayores en Costa Rica.
En pleno 2025, miles de personas mayores de 60 años viven a diario una realidad que limita su autonomía y acceso a servicios básicos: un sistema de transporte público que no está pensado para su realidad. Las denuncias se repiten en comunidades rurales, urbanas y periféricas. Las dificultades van desde aceras rotas hasta unidades sin rampas ni empatía.
“Cada vez que salgo al médico, tengo que pedirle a un vecino que me acompañe porque la parada no tiene techo, y el bus nunca para si me ve con el bastón”, comenta doña Teresa, de 74 años, vecina de Desamparados.
Principales obstáculos que enfrentan
- Accesibilidad física limitada
La mayoría de unidades de autobús aún no cuentan con rampas o espacios adecuados para sillas de ruedas. Las paradas siguen sin adaptaciones, y las aceras en mal estado impiden un tránsito seguro. - Paradas inseguras y sin condiciones
En muchas comunidades, las personas adultas mayores esperan los buses sin sombra ni resguardo, muchas veces de pie y sin iluminación en horas tempranas o nocturnas. - Trámites confusos para exoneraciones
Aunque legalmente existe el derecho a la exoneración del pasaje, obtener y utilizar el carné sigue siendo un reto. No todos los choferes lo aceptan, y algunos se niegan incluso a recoger a personas mayores. - Tiempos de espera excesivos
Las frecuencias bajas en rutas fuera del GAM obligan a esperar de pie durante largos periodos. Los cambios o retrasos tampoco se comunican claramente, lo que afecta la planificación del día para muchos adultos mayores. - Brecha digital y sistemas excluyentes
La digitalización del transporte avanza sin contemplar a la población mayor. El pago electrónico, por ejemplo, no siempre garantiza la gratuidad para quienes tienen derecho a ella, y las apps resultan inaccesibles para quienes no manejan smartphones. - Falta de trato digno
Casos de impaciencia o maltrato por parte de conductores y otros pasajeros siguen siendo frecuentes. Falta una cultura de respeto y atención prioritaria.
Un problema estructural que exige soluciones integrales
Estos problemas no son nuevos, pero el envejecimiento acelerado de la población costarricense los vuelve cada vez más urgentes. Organizaciones como CONAPAM y la Defensoría de los Habitantes han emitido recomendaciones al respecto, pero aún faltan acciones concretas que transformen la experiencia de movilidad para quienes más la necesitan.
Costa Rica se enfrenta al desafío de garantizar que envejecer no signifique perder el derecho a moverse libremente por el país. La deuda con las personas adultas mayores en materia de transporte sigue abierta.





