Por: Redacción Costa Rica Mayor.
Palmares, 1 de febrero de 2026. Las elecciones nacionales de este domingo dejaron una imagen poderosa y profundamente simbólica: varios Hogares de Larga Estancia del país se transformaron en Juntas Receptoras de Votos, acercando la democracia a quienes, por razones de salud o movilidad, encuentran mayores barreras para trasladarse a un centro de votación.
Uno de esos espacios fue el Hogar de Ancianos de Palmares, donde la jornada electoral se vivió con entusiasmo, orden y un profundo sentido cívico. De 51 personas adultas mayores inscritas en el padrón, 38 ejercieron su derecho al voto, demostrando que la participación política no se jubila.
Además, dos personas adultas mayores votaron de manera asistida, con el apoyo de sus familiares, garantizando así que ninguna limitación física o funcional fuera un obstáculo para expresarse en las urnas. En estos casos, se aplicaron los mecanismos previstos por el Tribunal Supremo de Elecciones, que aseguran un voto libre, secreto y digno.
“Me llena de orgullo permitirles ejercer su derecho”
Para Karen Salazar, directora del Hogar de Larga Estancia de Palmares, esta experiencia tuvo un significado especial:
“Es mi primera vez colaborando en un proceso electoral de esta forma. Me llena de orgullo poder permitirles ejercer su derecho y que vivan esta hermosa parte de nuestra democracia”, expresó.
La democracia, sin embargo, no se quedó solo dentro del hogar. El personal también colaboró con la logística para trasladar a personas mayores a otros centros de votación.
“En este momento voy a salir a llevar a tres adultos mayores a votar a recintos fuera de la institución”, comentó la directora en plena jornada electoral.
El derecho de las personas adultas mayores a participar en la vida política
La participación política es un derecho humano fundamental, reconocido tanto en la Constitución Política como en instrumentos internacionales de derechos humanos. En el caso de las personas adultas mayores, este derecho implica no solo poder votar, sino contar con las condiciones reales y accesibles para hacerlo, incluyendo votación asistida, centros cercanos, transporte y acompañamiento cuando sea necesario.
Convertir hogares de larga estancia en Juntas Receptoras de Votos es una buena práctica democrática, porque elimina barreras, reconoce la autonomía de las personas mayores y envía un mensaje claro: la vejez también decide el rumbo del país.
Las personas adultas mayores: un electorado clave en Costa Rica
Costa Rica cuenta hoy con más de 600.000 personas adultas mayores habilitadas para votar, lo que representa un porcentaje significativo del padrón electoral nacional. Este grupo poblacional no solo crece año con año, sino que también mantiene altos niveles de participación electoral, consolidándose como una voz decisiva en los procesos democráticos.
La experiencia del Hogar de Ancianos de Palmares —y de muchos otros hogares que vivieron esta jornada como una verdadera fiesta cívica— demuestra que la democracia se fortalece cuando incluye, cuida y respeta a quienes han construido el país a lo largo de su vida.
Porque envejecer también es ejercer ciudadanía.









